Deshacer el lío en mi cabeza

Para los que me siguen de cerca, os habréis dado cuenta que he hecho un parón importante en mi trabajo. Después de dos años iniciando proyectos, había algo que me faltaba. Y me planteé: “¿Cómo puedo “vender” calidad de vida, si yo misma ahora no siento que la tenga?”

El viaje del aprendizaje nunca se acaba. Cuando crees que estás en lo cierto, ¡zasca! ahí va otro aprendizaje. Vivirlo como algo bueno, como progreso y no como amenaza es un reto. Hoy os comparto  ¡¡ 2 grandes momentos ‘AHÁ!! que he vivido hace poco y que espero que a alguien le pueda servir de ayuda 🙂

el lio en mi cabez

Me falta algo…

Dos años desde que había dejado mi trabajo. Estaba trabajando como coach. Inicié muchos proyectos, pero ninguno “cuajó”. ¿Qué estaba pasando? “Algo dentro sigue sin estar al 100%”. No sentía mi base sólida.

Mi primera decisión entonces fue: ¿Quiero vivir aquí? Mi respuesta fué clara: NO. ¿Dónde quiero vivir? No sé. ¿Qué hago? Me voy de viaje. Alquilé mi casa. Vendí mi coche (lo que más me dolió, increíble!). Estuve unos meses fuera.

¿Resultado?

¡¡Vine eufórica, más delgada, más creativa y con ganas de comerme el mundo!!

La euforia viene de exteriorizar un intenso bienestar debido a un determinado hecho o cambio. Pasado un tiempo desarece.

 

De nuevo: me falta algo…

Lo que busco es un estado generalizado de bienestar. Un total, no una parte. Ser feliz cuando estoy alegre, cuando estoy triste, cuando me enfado, o incluso cuando me frustro. Ser feliz porque sé que valgo, porque sé que esto es pasajero, y sobre todo sé que puedo confiar en mi misma para salir de esta!!

 

¿Pero qué me pasa?

Durante 35 años fui una persona alegre y bromista,  que organizaba continuamente quedadas con amigos, viajes, rutas… Disfrutona a tope podría decir 🙂

Un día me deprimí: raro en mi. No sabía como lidiar con aquello. Sólo lloraba. Y sólo quería sacudirme aquella tristeza profunda y seguir con mi vida. Y en esa lucha contra la tristeza, más triste me ponía. “Reflexiona, piensa, debes estar contigo”. Así entré en el “hacia mi”, durante años, compartiendo lo que aprendía con amigos y más tarde con clientes.

Me volví seria. Mi primera mentora, una mujer sabia pero humana, no valoraba la alegría. Sea como fuera, de algun modo, yo (mi responsabilidad y mi decisión) asocié alegría y buen humor con algo “superficial”.

En mi inconsciente, asocié 35 años de alegría y buen humor a ser infantil y superficial. Decidí entonces ser “seria y profunda”.

Pensé que “tenía algo que sanar”: un duelo infantil no superado. Rascaba y rascaba: y salía más de lo mismo: tristeza, rabia y miedo. Un pozo infinito. Yo pensaba: “madre mia, esto no se acaba nunca!!”. Y seguía,  y seguía…

Aquello en lo que te enfocas se expande. Asi que, en cierto modo, me volví una persona “seria” en el sentido profesional, como yo quería, pero “gris” en mi vida personal, y esto poco a poco me afectó a todos los ámbitos de mi vida… uffff!!

 

Revisando qué pasa…

Dibujo mi cabeza.

Sólo veo RUIDO. Ruido que venía de una voz crítica, machacona, centrada en ver lo que me falta, en ver lo que no estoy haciendo, en ver lo que hago mal, en ver todo lo malo que va a ocurrir, y en cumplir con pronósticos muy negros sobre mi futuro… Una voz que no me deja dormir y no me deja vivir. Ruido monotono, monocolor, aburrido, cansino, agotador, …

¿Y dónde está mi alegría?

Fuera. Mirando para esta cabeza y diciendo: ¡madre mía!! Estoy “disociada” ¿? hum…

¿Cómo quiero que esté mi cabeza?

Añado al ruido anodino, colores de la naturaleza:

  • azul del mar y del cielo,
  • blanco de las nubes,
  • verde de los bosques y los prados.

Lo pongo encima del ruido, ya casi imperceptible. Empiezo a radiar LUZ BLANCA (¡qué chulo! ¡qué alivio empiezo a sentir!) Pienso: “claro, necesito vivir en una casa en el campo. Por eso cambié de ciudad…”

Y ahora… ¿qué necesito para integrar mi alegría esta cabeza?

Dibujo mi alegría. Encima de todo lo anterior. Naranja. Con gran sonrisa. Irradiandolo todo. Con ojos redondos y brillantes. Guauuuu!! Ahora me siento GENIALLLL (y un poco flipada, confieso).

 

¡¡Boiiiiiing!!! Otra vuelta!!

Y entonces llegó la “rebelación 1”:  mi alegría y mi sentido del humor eran mis herramientas, mis valores, con lo que yo me siento fuerte y “me como” el mundo.

Estaba despreciando mi alegría y mis bromas y por eso cada vez “tenía menos de esto”.

En un momento dado, asocié estos valores a parte de “una máscara” que ocultaba mi profunda tristeza, mi profunda ira, y mis miedos. Y de repente, al abrir la tapa, todas esas emociones contenidas se expandían y lo llenaban todo…

Lo que no estaba viendo, es que la máscara, fué mi coraza, fué mi tabla de salvación. No estaba agradeciendo lo que esa máscara hizo por mi de niña: me permitó sobrevivir a la muerte de mi padre, me permitió aportar alegría a mi entorno para sobrellevar lo que nos venía encima. Durante años, fué mi reclamo para tener personas maravillosas a mi lado, y experiencias increíbles.

 

Hum… ¿y esto todo qué c*r*llo significa?

Cuando dejo una parte de mi, fuera de mi: Me pierdo. Entra entonces en mi, la duda, el no saber, el buscar información, experiencias, opiniones, … Me comparo y pierdo. Busco y no encuentro... y cada vez me pierdo más!!

Sólo desde quien yo soy, entera, con lo bueno y lo malo, con mi luz y mi sombra… tengo seguridad y confianza. Desde ahí nace mi fuerza, mi claridad y mi voz.

“Recuperar mis valores es recuperar mi esencia y mi voz. Integrar mis valores con mis sombras, es recuperar mi autenticidad”  – Ana Pazo

He aqui mis 3 valores:

  1. Alegría
  2. Sentido del humor
  3. Creatividad

 

¿Algo más?

Sí. Paciencia 🙂 Estamos llegando:

Buscaba sitios hermosos donde vivir, casas chulas, personas increíbles, una pareja perfecta, la relación perfecta con mi familia… sin embargo, vi que lo que necesitaba era reintegrar mi alegría en esta cabeza mía.

Una pregunta clave (¡gracias Leticia!):

  “¿Qué necesitas para ser feliz?”

De repente la respuesta vino de forma inmediata (segundo momento AHAAAAA!!):

“Respirar”

Tan sencillo como eso: RESPIRAR.

¡¡ME DIÓ LA RISA!! Tan a mano como eso.

Cuando respiro, estoy aquí y ahora, este concepto “tan manido” hoy en dia, pero hasta que lo integras, te suena hueco. Como el alquimista: se va a viajar por el mundo y el secreto está en las raíces de su arbol en su casa.

No necesitaba nada fuera: ni casa, ni jardín, ni naturaleza, ni mar, ni pareja ni familia perfectas… sólo RESPIRAR!! Me sentía entre idiota y muy feliz, ¿mola no?

paz-mental

Mis conclusiones

  • Integra dentro de ti, TODO lo que hay en TI. 
  • Observate. Si dudas, si no decides, si cuando decides dudas de lo que has decidido… observa: ¿qué parte de ti estas dejando fuera? ¿cuando sí confías en ti?
  • Respira. Respira profundo. Respira bien.

 

Si te ha gustado, te invito a que:

  • compartas con tus amigos y conocidos
  • me dejes un comentario aqui o en facebook
  • me escribas un email (pazocoach@gmail.com) contandome qué vas a usar de todo esto que he escrito… 🙂

¡Pasa un feliz día!

 

 

Un comentario en “Deshacer el lío en mi cabeza

  1. Olga Sánchez Bayón dijo:

    Me encanta lo que has escrito,la sinceridad y el VALOR.
    En lo poco que te he conocido siempre me has parecido una gran persona y he admirado tu valentía cuando decidiste cambiar tu vida. Pienso que el triunfo siempre es de los valientes. Y los buscadores son valientes y tu mereces el mayor de los triunfos que es encontrar TU FELICIDAD PORQUE TE LO MERECES!.
    Un fuerte abrazo y gracias por compartir tu experiencia.

    Me gusta

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