¿”Tienes razón” o “Tienes relación”?

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Con la imagen de arriba, ya casi no tendría nada más que contar… Sin embargo, para aquell@s que se resisten, me voy a atrever a ir un poco más allá…

Las relaciones son lo más importante para una persona (después de sí mism@). Para liderar y liderarte necesitas crear no sólo relaciones: sino “buenas” relaciones. Y digo buenas entre comillas: relaciones de confianza, en las que puedas apoyarte, con las que puedas colaborar. “Como haces una cosa, lo haces todo”, por lo que crear buenas relaciones en lo laboral, implica también crear buenas relaciones en lo personal.

Una de las cosas que más nos alejan de las personas es “querer tener la razón” a toda costa, sin importar lo que el otro opine o quiera. Es el “yo gano” que, en ocasiones, lleva implícito el “y tú pierdes”. Vamos a ver qué hay detrás de todo esto, y cómo hacer para abrir nuestra mente a la colaboración desde el “yo gano, tú ganas”. ¿Me acompañas?

 

“Mi” razón

  • “Yo tengo razón”
  • “A mi me asiste la razón”
  • “Sé que estoy en lo cierto. Tu te equivocas”

Tendemos a creer que nuestra perspectiva es “la verdad absoluta”, es la única y mejor manera de ver las cosas, es “la forma”. 

A veces esta perspectiva esta avalada por una tradición cultural, familiar… o por un hábito. “Siempre se ha hecho así”: enviar cartas de felicitación por correos, llevar a comer a los clientes, ir a comer a casa de tu suegra el domingo…

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Otras viene avalada por tu posición, “Porque lo digo yo”:  así, en el ámbito laboral, si eres el responsable de un equipo, el jefe, el CEO, el director o el experto de mayor antigüedad; ó en el ámbito familiar, si eres el cabeza de familia, o el hermano mayor… sientes que  eres la autoridad. Sientes que tienes “el poder” para decidir sobre todo lo que sucede en tu entorno: tu equipo, tu proyecto, o … tus hijos! y a tomar decisiones que les afecta sin tener que tener en cuenta su opinión.

A veces simplemente eres de esas personas “rápidas”, que enseguida tienen una opinión, una respuesta, una visión o una idea de qué hacer: “¿te decides o qué?”. En este caso, tu rapidez puede no dar el espacio suficiente a personas más lentas, que necesitan su tiempo. Así, en un proyecto, puedes dar tu solución, y al no dar tiempo a otras personas a procesarlo, “imponerla” como la única opción, ante la falta de otras ideas igual de inmediatas. Esto no siempre es malo 🙂 Lo interesante es darnos cuenta de los tiempos de los otros, y respetarlos…

 

Cuando tener razón no sirve para nada

Si habéis visto el vídeo anterior: la vaca que muere tenía razón. Extremo, lo sé. Pero:

¿Cuántas veces nos liamos a discutir por algo que, lejos de llevarnos a entendernos, nos lleva a separarnos, o que quizás nos lleve a confirmar el “yo tenía razón”, pero y luego? Has destrozado la relación, o habéis estado perdiendo el tiempo en discutir en lugar de hacer algo más constructivo…

Tener razón por tener razón, no te lleva a ninguna parte. Bueno sí: a la separación y a la pérdida de tiempo. 

 

¿”Otras” razones?

Tenemos la certeza que nuestro punto de vista, es lo que ocurre en realidad. Y es cierto: es lo que ocurre en TU realidad.

Lo que pasa es que no estamos teniendo en cuenta que, del mismo modo que yo creo que la realidad es la MÍA, tú crees que TU realidad es lo real.

Y esta realidad depende de tu cultura, edad, experiencias personales, tradiciones familiares… que son el filtro por el que pasamos toda la realidad que nos llega. Por tanto: distinto filtro, distinta “realidad”. Entender que mi realidad es “parcial” es el primer paso para liberarme de la “necesidad de tener razón”.

Para más inri, rara vez sucede que tu realidad y la mía coinciden, con lo que el enfrentamiento y la discusión están servidos… ¿o no?

Abrir tu mente a lo que la otra persona piensa u opina te ayuda a crecer:              TU PERSPECTIVA + MI PERSPECTIVA = MAYOR PERSPECTIVA

Así por ejemplo, si una persona en una organización le propone a su responsable una mejora en un proceso, el jefe puede decir: “Si siempre se ha hecho así!! y funciona. No toquemos lo que ya funciona”; o bien puede decir: “¡Probemos!”. 

No tener la razón (o mejor dicho, que no me “den” la razón), no significa estar equivocado. De hecho NADIE TIENE LA RAZÓN ABSOLUTA. Simplemente puede haber ideas más o menos adecuadas, o mejor o peor aceptadas. Liderar es abrir tu mente a otras ideas, y luego decidir si te suman o te restan para ti y tu propósito.

Estar de acuerdo es cómodo y es agradable. A veces creemos que para ser felices necesitamos tener la aprobación de otros. Y si no están de acuerdo: les trato de convencer, cómo sea… Las personas buscamos la aceptación y el reconocimiento de los demás como una tendencia natural debido a nuestra necesidad de seres sociales. Así si no estamos de acuerdo en cierto modo me siento rechazad@. Aprender a confiar en el propio criterio, y a diferenciar lo que es importante de lo que no, es el primer paso para dejar la necesidad de tener razón. 

No estar de acuerdo no es un problema. A veces creemos que si no estamos de acuerdo, hay una crisis o un problema.

Pero esto no es así. Hay otra forma de verlo. Podemos verlo como una oportunidad: de crecer y abrir nuestra mente; o simplemente ver lo que la otra persona realmente quiere o es, y decidir en base a ello. El mayor regalo que otro puede darnos es ser sincero y mostrarnos su opinión aún cuando no sea la misma que la nuestra.

En un trabajo, si las personas siempre piensan lo mismo nunca habrá cambios ni movimientos, y esto les llevará a acomodarse y no avanzar. Hoy por hoy esto es un problema. El mundo se mueve rápido. Sumar con los demás, sumar puntos de vista diferentes, integrarlos, lleva a hacernos más grandes: “uno+uno=tres”, eso es sinergia. Tú sólo puedes llegar, sin embargo, con ayuda de otros, colaborando, llegarás antes. Por eso: ábrete, suma.

Luchar por defender “mi razón” a toda costa, intentando imponer mi criterio es puro EGO mi querid@ líder. Reflexiona:

  • Si lo que defiendes es una PRIORIDAD para ti, sé FIRME. En última instancia, si la otra persona no dá su brazo a torcer, y para ti es importante, también puedes decidir irte y no perder el tiempo. 
  • Si lo que defiendes no es importante, sé FLEXIBLE con los demás. No malgastes tu energía en algo que no merece la pena pelear.
  • En última instancia, el criterio a seguir es claro: Respeto hacia tu persona y respeto hacia el otro.

 

Dejar la necesidad de tener razón

Muchas veces no somos conscientes de todo lo que nos perdemos por esa necesidad de querer tener razón en una conversación, al querer imponer “mi verdad” o al no aceptar que las otras personas tienen derecho a tener otro modo de verlo, otra cultura, otra idea…

Si eres de los que “se cabrea” cuando no le dan la razón, planteáte:

  • ¿ Por qué mi razón es más importante que la de la otra/otras persona/s ?
  • ¿ Estoy realmente escuchando a la otra persona ?
  • ¿ Estoy juzgando o me estoy comparando con esta persona de algun modo?
  • ¿Qué busco al querer imponerme? ¿Para qué? ¿Es algo que merece la pena pelear?
  • ¿Puedo aprender algo de esta situación?
  • ¿Qué quiero hacer con esto ahora?

 

Y si tengo razón en algo de lo que he dicho arriba… ¡no me lo digas!! 🙂

¡Que tengas un feliz día!

 

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Si necesitas ahondar en tu necesidad de tener razón, pídeme una cita en este enlace.

 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. INTERESANTE LECTURA

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