Entrenándote como líder: “Regenerar” a las personas.

Hoy os quiero compartir otra historia que me ha sucedido y que me sirve como paralelismo respecto a lo que un líder debe hacer con las personas de su equipo o las personas con las que trabaja para sacar lo mejor de ellas.

La historia del Gingseng

Hace 2 meses me encontré con un bonsái de Ginseng que alguien había tirado a la basura por el mero hecho de que la maceta se había roto. Le compré una maceta nueva y lo planté en mi casa.

A los pocos días, las hojas se volvieron amarillas. En Internet descubrí que era “exceso de humedad en las raíces”. Con el clima “suave” de Madrid, no se me ocurrió otra cosa, que dejar que la planta secara sus raíces al sol. ¿La consecuencia? Hojas quemadas y ennegrecidas literalmente por el sol excesivo. 

Lo metí en mi casa y le puse nueva tierra. Lo coloqué en un sitio luminoso pero sin luz directa. -Le puse unas vitaminas. ¿El resultado? En la foto podéis ver lo frondoso que está hoy para mi orgullo y felicidad.

La analogía con las personas

Al igual que las plantas (y que nadie se me ofenda por la metáfora, por favor), las personas con las que trabajas pueden venir de un mal trabajo, una mala relación laboral, un mal jefe, o un problema personal …

Cuando llegan a ti, a tu departamento, a un proyecto contigo… como líder, debes tratar de darles ese nuevo soporte, esa maceta nueva, dónde van a poder volver renovarse y volver a florecer.

Esa persona traerá su propio histórico, sus propias enfermedades, creencias, dolores… El líder debe tener la paciencia de ir probando lo que mejor le funciona con cada persona: luz directa, sombra, …  Aún cuando partimos de una mala actitud de la persona por su histórico, se trata de construir de nuevo la relación, para hacer crecer nuevas hojas. Tener paciencia, y sobre todo prestar atención a la comunicación: escuchar lo que la persona nos dice, sus reticencias, sus miedos, sus frenos… y ayudarla a salir de ahí, a hacer las cosas a pesar del miedo, a reconocer sus bloqueos y hacerles frente. Como líder debes funcionar como “las vitaminas” que revitalizan a la persona y hacen que salga lo mejor de ella.

Crear una relación de confianza, y acompañar a la persona a confiar más en sí misma es liderar. 

¿Y qué pasa si no logro sacar lo mejor de esa persona?

Cada persona tiene la última palabra, y puede decidir cerrarse a las opciones que se le brindan. Si una persona se niega a trabajar con nosotros, llegado un cierto momento podemos dejarla o invitarla a irse. Usando la metáfora de la planta: “¿Cuántas plantas se me han muerto por cada una que he revivido?”.

Aunque el reto que te pongo aquí es este: trata a la persona con empatía, con respeto, y hay una gran probabilidad de que esa persona acabe entrando en la dinámica positiva y constructiva.

Como Jefe de Proyecto durante 16 años, puedo asegurarte que el caso más duro que me encontré, tarde casi 4 meses en conseguir que cambiara de actitud. Mi secreto: mantenerme en una actitud positiva y constructiva. Mi sorpresa: cuando por primera vez me contestó: “Bien!!” ante mi pregunta de: “¿Que tal todo?”.

 

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Si crees que te puedo ayudar a desarrollar tu liderazgo, reserva una cita estratégica conmigo aquí.

 

 

 

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