Entrenarse para ser líder (1): Flexibilidad y Firmeza.

Esta semana, un día de lluvia torrencial, yo con mi paraguas por la calle. Me crucé con una mujer con su paraguas en la mano y mojándose, que me miró con envidia. Entonces miré mi paraguas para ver qué pasaba. Ahí estaba él: firme, pero con cierta flexibilidad ante el viento huracano, lo cual me permitía mantenerlo abierto y tapándome, a pesar de las condiciones climáticas.

Esto me hizo pensar que para liderar necesitas ser como este paraguas: tener firmeza y flexibilidad para mantenerte en perfectas condiciones aún cuando los tiempos no son favorables.

Firmeza con los propios valores

Liderar requiere firmeza en los propios valores. No dejarte llevar por lo que otros opinan cuando su opinión es diferente a la tuya. Decir NO cuando quieres decir NO, y decir SI cuando quieres decir sí. Firmeza para que no te arrastre la riada, la masa o el viento.

Para mantenerte firme necesitas conocerte. Y para conocerte, necesitas observarte. Observa qué valor está siempre contigo. Detrás de cada logro. Ese valor es tu SUPERPODER. El que te activa. El que cuando no respetas, sientes que has fracasado; o sientes ira por no tenerte en cuenta.

Flexibilidad con los valores de los demás

Pero también requiere flexibilidad para no rompernos. Flexibilidad ante lo que no podemos cambiar. Flexibilidad ante lo que no es realmente importante para nosotros, pero sí lo es para la persona que tienes en frente. Porque cada persona tiene su perspectiva, su punto de vista. Permitirte abrir tu mente, te enriquece, te permite sumar lo tuyo y lo del otro, y esto es crecer.

La falta de flexibilidad nos lleva a querer imponer nuestro criterio el 100% del tiempo. Esto nos mete en una lucha constante por salirnos  con la nuestra y trae como resultado el desgaste y el perder la energía. El efecto colateral es te sueles quedar sol@. A nadie le gusta que le impongan. A ti tampoco. Y recuerda que desde la soledad no puedes liderar.

La flexibilidad es vida. Es saber bailar con la vida. Es saber adaptarnos como el agua: ¿recuerdas la frase?

“Be water, my friend”

El agua se mueve y se adapta en forma a aquello que la contiene. No se trata de “adaptarnos” continuamente. Pero sí saber dónde podemos flexibilizar nuestra postura sin perder nuestros principios, para colaborar con otros y construir algo juntos más potente y más enriquecido.

Abrir la mente y ver cómo podemos SUMAR y respetar lo tuyo y lo mio, creo que es la clave para conseguir esta flexibilidad.

Ahora te toca a ti…

Te invito a pensar si quieres en…

  • ¿ Dónde yo no estoy siendo flexible?
  • ¿Cómo puedo conseguir ser firme sin romperme?
  • ¿Cómo puedo ser flexible sin perderme?

Feliz reflexión!!

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