A veces… ¿estas triste?

¿Te ocurre que a veces estás triste y ni siquiera sabes muy bien por qué? Hoy quiero compartirte algo que te puede llevar a un antes y un después en tu gestión de la TRISTEZA. ¿Me acompañas?

Estar triste. ¿Para qué? “No estés triste”, “Sal y date una vuelta!!”, “Venga anímate!!”, “No te quedes sol@, sal y diviertete”, “Tienes que conocer gente”, “No llores”… Estas son las típicas frases que oímos cuando estamos tristes. Incluso son las mismas frases que le decimos a las personas que queremos cuando están tristes “para animarlas”.

La tristeza es la gran “incomprendida”.

La tristeza se ve como una emoción NEGATIVA. MEEEEEC!! Error!! Las emociones no son positivas ni negativas. Son INFORMACION para que tú hagas con ella lo que creas importante.

La TRISTEZA te informa de una PERDIDA de ALGO o ALGUIEN IMPORTANTE. Puede ser perder un trabajo, separarse de una pareja, la muerte de un ser querido. Tambien puede ser perder “algo de ti mism@”, como por ejemplo, darte cuenta de un comportamiento tuyo que no te gusta.

Las emociones además de INFORMARTE te llevan a un estado. La tristeza en concreto te lleva a LA REFLEXION. Cuando estás triste, te apetece quedarte sol@, pensar, ponerte música triste, llorar, reflexionar… Es necesario que traspases esa tristeza: que te la dejes vivir, o de lo contrario la irás acumulando, y llegará un día en que te encontrarás DEPRIMID@ sin saber muy bien “por dónde te ha llegado esto”…

Esto tambien aplica a los demás: debemos dejarles vivir su tristeza. Estar a su lado pero dejarles llorar. “No hay que animarse”, sino que hay que vivirla, traspasarla, y aprender de lo que esa tristeza nos está enseñando.

El perfeccionista no se permite vivir la tristeza

Durante muchos años no me permití vivir la tristeza. Yo me preguntaba: ¿para qué me sirve estar triste? Pues si pierdo algo, respiro, me pongo en pié de nuevo y a seguir: a hacer, a conseguir, a avanzar…

Eso pensaba yo. Hoy casi me dá la risa. No tenía ni idea. Pero la vida un día me dijo, “has acumulado bote”, y de la noche al día me entraron ganas de llorar, perdí la ilusión por la vida, nada me motivaba, nada me animaba. SOLO QUERIA LLORAR.

Aprendí entonces que si no lloras, si no expresas tu tristeza en su momento, vas acumulando, vas acumulando… hasta que explotas y entonces sale todo a la vez!! La muerte de mi padre, las pérdidas de pareja, los conflictos familiares,…  Me pasé 10 sesiones de psicólogo llorando como una magdalena. Mi psicólogo se sumó alguna vez a mi incluso 🙂 Al cabo de las 10 sesiones me dijo: “Este proceso se ha acabado”. Y aunque en ese momento pensé toda clase de maldades y que este señor me habia abandonado… al cabo de una semana me encontré riendo de nuevo, haciendo bromas de nuevo. Mi alegría habia vuelto!!

Para tener alegría, tienes que vivir la tristeza, y la ira, y la frustración, y el miedo… Solo DEJANDOTE SENTIR, dejandote ser, y aprendiendo de las situaciones, es la forma de avanzar y de volver de nuevo a la alegría.

Y tú: ¿cuando fué la última vez que lloraste o estuviste triste? ¿te aferras a tu tristeza para manipular a las personas a tu alrededor y que te cuiden? o por el contrario, ¿todavía crees que estar triste “es una pérdida de tiempo”?

Si te cuesta gestionar tus emociones, yo puedo ayudarte! Reserva ahora tu sesión estratégica conmigo AQUÍ y hare un diagnostico de qué te sucede, y veremos qué pasos puedes dar.

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